Comprender a tus hijos es una aventura que requiere de tu presencia y de toda tu capacidad de comunicación

Por eso compartir y trabajar codo a codo con una persona que ha pasado por lo que tú estás pasando puede resultar muy reconfortante.

¡A veces no te aclaras ni tu misma, cómo ayudar a tu hijo a aclararse y a entenderse!

¡Esos cambios de humor repentinos! Ríe, se pone hecha una fiera, ahora llora, se aburre y va dando portazos y mascullando improperios.

No sabe ni cómo se siente ni por qué. Ni tú, tampoco. ¿O sí?

Aunque tus hijos te digan que no te necesitan, la realidad es que todavía eres una persona muy importante en su vida. La adolescencia es una etapa de la vida maravillosa y que no tiene por qué ser conflictiva. ¡Y no durará para siempre!

Será importante para ti ahora, igual que en las otras etapas de la crianza, tener herramientas de comunicación para darte cuenta de las necesidades de tus hijos y poder acompañarlos en su satisfacción.

No es el momento de perder la calma, ni de tomárselo como algo personal.

Te juegas mucho. Vuestra relación está en la cuerda floja.

Le cuesta compartir contigo sus experiencias, sus deseos, sus miedos. Se va cerrando y contesta con monosílabos.

Te da miedo que ande metido en drogas o beba demasiado y echas la culpa a “las malas compañías”.

A veces te falta al respeto. Se salta los acuerdos y llega a la hora que quiere.

Sientes que cada vez hay más discusiones y desacuerdos entre vosotros. Y, lo peor, no sabes que más probar para mejorar vuestra relación.

¿Imaginas cómo te sentirás pudiendo ayudar a tu hijo a entenderse y a ser una persona feliz y sano?

Eres una pieza clave en la vida de tus hijos, de eso no tengo ninguna duda.

No te vas a librar de trabajarte para libertarte de algunas de tus creencias y prejuicios que te limitan a la hora de relacionarte con él.

Muchas madres me dicen que si hubieran podido contar con la ayuda de un profesional que los hubiera ayudado a comunicarse, a entenderse y a aprender a compartir los miedos e inseguridades que sentían tanto ellas como sus madres se hubieran ahorrado muchos conflictos y dolor.

Por eso y porqué no es fácil acompañar sin información y aprendizajes, os puedo acompañar en un trecho del camino. Aquí estoy.

Soy de confianza. Ya he pasado por eso. Tengo dos adultos ya de 28 y 22 años. Y fue por eso que me decidí a recorrer este camino y aposté por estar con ellos desde la presencia y la escucha humanizadora.

Acompaño a tu hijo a conocerse y a quererse. A ver opciones diferentes que no se había planteado nunca, a vivir cerca de su corazón y a aprender de sus experiencias para poder utilizar esos aprendizajes en otros momentos conflictivos.

Tu hijo está en buenas manos.

¿Esto es 
para mi hijo?

Este programa es para tu hijo si quieres ayudarlo a:

  • Conocer sus miedos e inseguridades y que los pueda poner en palabras y compartirlos para que no sean una carga tan pesada.
  • Cambiar aquellos comportamientos que le causan problemas, no sólo contigo, sino con otras relaciones.
  • Que se construya una imagen positiva y real de sí mismo como “ser de mérito”.
  • Que desarrolle su autoestima y se sienta más competente.
  • Despliegue todo su potencial tanto en casa como en los estudios, fomentando su independencia y autonomía.
  • Que colabore en casa y mantenga su responsabilidad sobre sus tareas y cosas.
  • Que se abra a ti y te cuente sus problemas o deseos y te tenga confianza para poder acompañarlo en estos tiempos que corren.
  • Manejar su ira y frustración y todos sus sentimientos desagradables y poder tener un clima de paz y armonía en casa.
  • Comprender que le está diciendo sobre él mismo ese agobio y desasosiego que le entra y que llama aburrimiento.