Conviviendo con dos familias. Cómo ayudar a niños con padres separados

El proceso de separación nunca es fácil.

Sea quien sea el iniciador.

Sean cuales sean las circunstancias.

Las estructuras a las que estamos acostumbrados se desmoronan.

Los cambios nos aturden.

Los pasos a seguir nos confunden.

Las emociones nos superan.

Es muy difícil ver más allá de nuestros propios sentimientos.

Y, en muchas ocasiones, es fácil olvidar que, no somos los únicos que vivimos los efectos y las consecuencias de este proceso de divorcio.

Ante el conflicto de los padres…

Ante nuestro conflicto

Los niño/as se sienten perdidos.

Adaptarse a la nueva situación…

Ver a sus padres divorciados…

Pasar por un cambio tan importante…

Es algo sobrecogedor para ello/as.

No olvidemos que España, es el quinto país con más divorcios de Europa (según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ tras la República Checa, Luxemburgo, Dinamarca y Portugal).

En España se separan alrededor de 60 matrimonios cada 100 bodas.

Y la pregunta es la siguiente: ¿estamos preparados para ayudar a nuestros hijo/as a la ruptura sufrida en su núcleo familiar?

Espero que las pautas que comparto a continuación te ayuden a preservar el bienestar de tus hijo/as si estás pasando por un proceso de separación y adaptación a una nueva situación…

O si eres un/a docente con alumnos cuyas familias viven esta situación a menudo tan desconcertante.

 

Cómo explicar a los niños el cambio de situación familiar

Ayer vivíais bajo un mismo techo…

Hoy, el pequeño/a va a vivir una semana contigo, otra con él/ella…

Ayer compartíais actividades y rutinas…

Hoy, cada uno dicta horarios y hábitos…

Ayer, erais un núcleo familiar…

Hoy, hay una persona nueva con la que cohabitar…

Cambio, cambios y más cambios.

Cambios que tienen que ser claramente comunicados al pequeño/a.

Sin juzgar a ninguna de las partes.

Sin criticar.

Sin imponer.

Y, sobre todo, sin irritarse.

Hay que dialogar…

Empatizar con sus sentimientos…

Aclarar sus dudas….

Transmitir información acorde a la edad del niño/a, a su grado de madurez y a su temperamento.

Y, por encima de todo, hay que enfatizar que se ha llegado a esta situación por cuestiones personales del padre y de la madre…

Que él o ella, no ha contribuido para nada a provocar este desenlace.

Insiste en esto.

Mucho/as niño/as se sienten culpables de lo ocurrido.

Creen que han contribuido a las discusiones y al malestar.

Insiste en que ha sido un tema de relaciones entre mayores que no ha tenido nada que ver con él o ella.

Que, a veces, es simplemente cuestión de cambios que suceden con naturalidad.

De desacuerdos menores que se convierten en desacuerdos mayores con el peso de la rutina.

Que, en algunos casos, es parte del ciclo de la vida.

Que, puede ser una solución positiva cuando se gestiona adecuadamente, como lo vais a gestionar vosotros.

Y que, el amor entre padres, madres e hijos es de por vida, independientemente de las circunstancias en las que se vivan.

Lo sé, mucho más fácil el dicho que el hecho.

Por eso te recomiendo que escribas tus palabras si lo crees necesario.

Ensáyalas.

Pero, sobre todo, asegúrate de facilitarle toda la información que necesita para comprender lo que sucede y lo que va a transcurrir en el futuro cercano en su vida.

Papá y mamá van a vivir en pisos distintos, pero los dos te queremos mucho”.

Con palabras sencillas.

Con conceptos sencillos.

Sin forzarle a tomar bando, pero reconociendo los acontecimientos reales.

“Que papá haya marchado de casa no significa que haya dejado de quererte”.

Respondiendo a sus preguntas con la mayor neutralidad y sinceridad posible.

Ayuda a expresar sus sentimientos

Anímale a reconocer y compartir sus emociones.

Tanto si son positivas como negativas.

Cuando reconoces los sentimientos de un niño, le pones en contacto con su realidad interior.

Porque, tal y como nos explican Adele Faber y Elaine Mazlish, expertas en comunicación entre adultos y niños, en su libro “Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen, una vez que el niño/a comprende esa realidad, el pequeño/a puede reunir la fortaleza necesaria para empezar a enfrentarse a ella.

Sin negar sus sentimientos.

Aceptándolos como una expresión de lo que sucede a su alrededor.

Tú, por tu parte, puedes asegurarle que sus sentimientos son importantes, válidos y normales.

 “Entiendo cómo te debes sentir, te da miedo no saber cómo te vas a sentir al vivir en dos casas distintas”…

No trates de cambiar lo que el niño/a o adolescente siente.

Escúchale con respeto.

Valida sus sentimientos.

Ponle nombres, si es necesario.

“Me siento enfadado porque no queréis vivir juntos”.

Agradécele su honestidad y afirma que es normal sentirse de este modo.

“A mí, algo que siempre me ayuda a sentirme mejor cuando estoy enfadada es hablar con una amiga (o dar un paseo, o ir al cine…) ¿Quieres probarlo?”.

Responde a sus preguntas.

Por difíciles que estas sean.

Mantén siempre abierto el diálogo.

Piensa que el impacto real del proceso de separación se suele sentir a lo largo de un período de aproximadamente 2 a 3 años.

Un periodo muy largo que puede afectar el bienestar, el rendimiento escolar, e incluso la salud mental del pequeño/a.

Por eso es tan importante mantener el diálogo abierto y ofrecerles avenidas para que expresen sus sentimientos con frecuencia.

Comunícate abiertamente con ello/as siempre.

E intenta convertirte en ejemplo de cómo gestionar sentimientos de manera saludable.

Ganaréis todos.

Cómo prepararlos para convivir con dos familias

¿Qué sucede cuando entran otras personas en la ecuación?

Papis y mamis “adoptivos” que aparecen de nuevo en la vida del pequeño/a…

Hermano/as inesperados…

Nuevas costumbres…

Actividades distintas…

Para muchos niños, convivir con una persona y/o familia nueva puede ser un cambio muy complejo de gestionar.

Más personas también significa tener que compartir el cariño y amor de la persona a la que quiere más en todo el mundo…

La única persona que le hace sentirse seguro/a en estos momentos de caos emocional…

¿Cómo se gestiona esta situación?

¿Cómo se aborda este tema?

Con transparencia.

Con honestidad.

Con respeto.

Y con muchísima humanidad.

Es importante que dejes claro que nadie, nunca, ocupará el lugar de su padre/madre.

Que nadie remplazará su amor.

Y es importante que respetes los sentimientos y pensamientos que esta situación genera para el niño/a.

En algunos casos, estos cambios pueden provocar malas conductas en niños.

Si tu hijo/a está reaccionando al proceso de separación y adaptación a una nueva familia desarrollando una conducta disruptiva, te invito a que leas al mediador, psicólogo y educador estadounidense Marshall Rosenberg.

Rosenberg y su Comunicación No Violenta, nos instan a separar observación y evaluación.

A observar detenidamente lo que vemos, oímos o tocamos sin mezclarlo con la evaluación de lo que está sucediendo.

“Si mezclamos la evaluación con la observación reduciremos la probabilidad de que la otra persona entienda lo que pretendemos transmitirle. En lugar de ello, recogerá la crítica y opondrá resistencia a lo que estamos diciendo.”

Si le hablamos al niño/a desde la crítica, el enfado o el estrés, estamos comunicándonos de manera violenta.

La CNV nos ayudar a decir “no” y a aceptar el “no” del niño que presenta comportamientos disruptivos.

¿Cómo?

 

Consejos para hacer más llevadera esta nueva situación desde la CNV

  1. Ignora la conducta disruptiva del pequeño y céntrate en sus emociones.
  2. No emitas juicios morales sobre la persona del niño.
  3. Involúcrale en la conversación sin juzgar su actitud.
  4. No entres en luchas de poder. No le des la espalda. No le grites. No le castigues ni emplees represalias.
  5. No tomes parte y defiendas a tu nueva pareja por encima de tu hijo/a.
  6. Siempre reconoce y valida sus sentimientos.
  7. Respeta sus reacciones e intenta empatizar con estas.
  8. Intenta negociar soluciones justas que ayuden a mantener la armonía en el nuevo entorno.

 

Me imagino lo que estarás pensando…

¡Qué fácil es dar consejos en papel (o pantalla), Júlia!

Pero ¡ponte tú en mi situación e intenta gestionar los sentimientos de todas las partes involucradas en este divorcio!

¡Lo sé!

Te entiendo perfectamente.

Tú también nadas en un mar de emociones a flor de piel y no es fácil saber si estás actuando de la mejor manera para tu hijo/a.

Incluso algo tan sencillo como tu lenguaje…

Dudas de si empleas el adecuado o no.

Tanto si eres padre/madre, como si eres docente con alumnos cuyas familias viven una etapa de separación.

Por eso, estoy segura de que nuestra Certificación de Facilitadores puede ayudarte.

Diseñada para Educadores, Psicólogos, Coachs y todo/as aquello/as que trabajen con familias y niños y adolescentes, la certificación te ayudará a descubrir un nuevo paradigma para entender las relaciones y la interacción entre adultos, niños y adolescentes.

Aprende a gestionar las respuestas emocionales de niños y adolescentes en situaciones de cambio de manera empática, respetuosa, afectiva y efectiva con el trabajo de las expertas en comunicación entre adultos y niños, Adele Faber y Elaine Mazlish.

De tres días de duración, nuestra Certificación de Facilitadores se ofrece en formato presencial en Barcelona o Madrid.

Reserva tu plaza aquí.

 

¡Hasta pronto!

4 comentarios en “Conviviendo con dos familias. Cómo ayudar a niños con padres separados”

  1. Muchas grácias por tus consejos. Mi futura mujer tiene hijos e hijas de su anterior matrimonio. Ahora podrá comunicarles mejor nuestro futuro matrimonio.

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