Cómo trabajar la asertividad en adolescentes

Estoy convencida de que hoy en día no entendemos correctamente el concepto de Asertividad.

Se cree que la persona asertiva es la persona capaz de arrollar a los demás con sus opiniones.

Se cree que comunicarse asertivamente significa imponer un punto de vista sin tener en cuenta lo que piensen los otros interlocutores.

Nos dicen que tenemos asertivos, pero en realidad nos dicen que tenemos que imponer nuestros criterios por encima de los demás.

Y no es así.

Nada más lejos de la realidad.

La asertividad es una cuestión de derechos.

El derecho a tener opiniones propias y sentimientos, incluido el enfado y demás sentimientos desagradables, y a expresarlos de manera directa.

El derecho a ser tratado/a con respeto y consideración.

El derecho a ser escuchado/a y a ser tomado/a en serio.

El derecho a equivocarse.

Y sobre todo, el derecho a expresar nuestro límite personal en relación a una conducta de alguien que está interfiriendo con los derechos ajenos.

El problema, como puedes imaginar, es que la mayoría de las personas adultas en nuestra sociedad no tienen claro qué es la asertividad.

Y así, no pueden transferir el conocimiento correcto a los adolescentes en su vida.

Por eso, hoy me gustaría aclarar este concepto.

Porque solo cuando entendamos qué es la asertividad y el importante papel que esta juega y jugará en la inteligencia emocional de nuestro/as adolescentes, estaremos equipado/as para acompañar a las personas a que sean respetuosas hacia sí mismas y hacia los demás.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es una forma de expresión consciente cuyo objetivo es comunicar ideas y sentimientos de manera auténtica, clara, directa y equilibrada.

La asertividad comunica nuestras opiniones y/o sentimientos a la vez que defiende nuestros legítimos derechos sin herir a la otra persona.

Y lo hace, desde un estado interior de autoconfianza.

No desde los límites impuestos por la ansiedad, la rabia o la culpa.

La asertividad parte del respeto hacia los demás y hacia uno mismo.

Cuando eres asertiva aceptas que los criterios de los otros no tienen por qué coincidir con los propios.

Esta convicción te ayuda a evitar conflictos, pero no por ello te detiene a la hora de expresar lo que quieres de forma directa, abierta y honesta.

Este tipo de comportamiento comunicacional se encuentra en el punto medio de un continuo.

  • Como persona asertiva ni agredes ni te sometes a la voluntad de otras personas.
  • Como persona asertiva expresas tus opiniones y defiendes sus derechos.
  • Como persona asertiva no buscas “ganar” sino llegar a un acuerdo.

La persona asertiva muestra respeto por sí misma, pero entiende la importancia de mantener una buena relación con sus interlocutores/as.

En ambos extremos del continuo, a lados opuestos de la asertividad, encontramos la conducta pasiva y la conducta agresiva.

¿Cómo actúa un/a adolescente pasivo/a?

Se niega a mostrar sus sentimientos u opiniones porque teme que van a ser rechazados o incomprendidos.

Hace lo que le dicen sin defender sus intereses.

No valora sus propias opiniones y necesidades lo suficiente, pero da un valor superior a las de los demás.

Suele hablar en un volumen bajo de voz, titubeando, pausando, con muy poca fluidez…

No mantiene contacto visual con su interlocutor…

Se siente tenso/a, incómodo/a…

Inseguro/a

No sabe qué hacer y qué decir.

Acaba por sentirse manipulado/a y frustrado/a.

¿Cómo actúa un/a adolescente agresivo/a?

El/la adolescente de comportamiento agresivo sobrevalora sus propias opiniones y sentimientos, obviando y/o despreciando los de los demás.

Para ello/as todo es o ganar o perder.

No hay término medio.

Se lanza al conflicto sin tener en cuenta las opiniones y sentimientos de los demás.

Su postura es intimidadora, amenazadora, de habla rápida y fluida…

Suele responder con gritos a sus interlocutores, especialmente si retan sus opiniones.

 

Entre esos dos extremos, se encuentra la asertividad.

Y sí, identificar el punto correcto, no es fácil, pero es muy importante hacerlo.

Y hacerlo desde la adolescencia.

¿Por qué?

¿Por qué es importante que lo/as adolescentes aprendan a ser asertivos?

Un/a adolescente asertivo es capaz de gestionar situaciones difíciles sin conflicto.

¡Y todos sabemos que la vida le va a regalar unas cuantas cada día!

Va a saber hacerlo utilizando la palabra adecuada, de manera útil, en el momento preciso.

Un/a adolescente asertivo se sabrá respetar a sí mismo/a y a los demás e interactuar con ello/as de manera sana.

No le importará ganar o perder porque no verá el mundo desde esa dualidad.

No acusará a los demás ni les colocará responsabilidades y/o culpas.

No temerá a decir que “no” sin sentirse culpable.

Tanto si gana como si pierde, se seguirá respetando a sí misma/o.

¿No crees que esos son motivos suficientes para intentar que los adolescentes en tu vida aprendan a ser asertivo/as?

Estarás contribuyendo a potenciar personas seguras de sí mismas, emocionalmente inteligentes, capaces de expresar su opinión con respeto hacia sí mismos y hacia los demás.

¡Lo mucho que tienen ganado en esta vida con esas cualidades!

Actividades y situaciones para trabajar la asertividad

¿Una persona nace asertiva?

Todos tenemos el potencial de comportarnos de manera asertiva.

Podemos aprender a ser asertivo/as entrenándonos y practicando conscientemente.

Evidentemente, cuanto antes empecemos a compartir esta forma de comportarse con los/as adolescentes en nuestras vidas, más fácil será que la interioricen…

Antes podrá expresarse asertivamente de manera espontánea y natural.

Y antes podrán incorporar esta habilidad en su vida diaria.

¿Qué puedes hacer para trabajar la asertividad con tus adolescentes?

Uno de tus primeros pasos es enseñarle con nuestro ejemplo a comunicar de manera no violenta.

Un concepto nacido de la experiencia del mediador, psicólogo y educador estadounidense Marshall Rosenberg, la Comunicación No Violenta consiste en separar observación y evaluación.

“Si mezclamos la evaluación con la observación” explica Rosenberg, “reduciremos la probabilidad de que la otra persona entienda lo que pretendemos transmitirle. En lugar de ello, recogerá la crítica y opondrá resistencia a lo que estamos diciendo.”

La CNV enseña al/la adolescente a decir “no” y a aceptar el “no” de la otra persona.

Así que tu primer paso sería ayudar al adolescente en tu vida a observar detenidamente todo lo que ve u oye en su vida sin mezclarlo con una evaluación.

Enseñarle que, responder con gritos, con enfado, con acusaciones, etc. a una situación no es ser asertivo.

Es provocar conflicto.

Herir.

Provocar el alejamiento de las otras personas.

 

Entonces, ¿qué debes hacer para que tu adolescente emplee la comunicación no violenta como base de su asertividad?

Desarrollar sus niveles de empatía.

Todo está vinculado.

Si es empático con los demás y consigo mismo/a, encontrará la manera de comunicarse no violentamente.

Encontrará el equilibrio entre la comunicación pasiva y la agresiva.

Jesse Prinz, Profesor de Filosofía en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, afirma que “La empatía requiere una especie de mímica emocional”, afirma Prinz. “La empatía es sentir lo que hace que esa persona sienta lo que siente”.

Y la mejor manera de que aprendan cómo comunicarse de esa manera, es viendo cómo nosotros lo hacemos.

Si nosotros/as les enseñamos que nos tomamos muy en serio sus sentimientos. Los validamos…

Y los respetamos…

Ellos/as aprenderán a hacer lo mismo.

Y esa forma respetuosa de ver el mundo y de actuar se convertirá en la base de su asertividad.

 

Además de la comunicación no violenta, existen otras pautas que le pueden servir para desarrollar su asertividad y sus niveles de autoestima al comunicarse.

Enséñale y practica con él/ella cómo:

 

  • Discrepar abiertamente sin contrariar a su interlocutor,
  • Defender sus propios intereses,
  • Pedir aclaraciones sin sentirse menos inteligente por hacerlo,
  • Expresar opiniones y sentimientos libremente utilizando verbos en primera persona: “Siento que. . ..” “Creo que. . .” “Me gustaría que. . .“
  • Decir “no” cuando su ser le dice que debe decir “no”,
  • Aceptar sus errores sin auto castigarse,
  • No permitir que las demás personas se aprovechen de él o ella,
  • Elogiar de manera descriptiva cuando haya de elogiar,
  • Pedir favores y hacer peticiones,
  • Mantener contacto directo con los ojos de la persona con la que está hablando,
  • Ofrecer respuestas directas y verbalizaciones positivas.

Y, sobre todo, conocer su derecho a expresar su opinión y defenderlo sin llegar al extremo de la agresividad en el continuo de la asertividad.

 

No es fácil, lo sé.

No te han enseñado a ubicarte en el punto correcto de ese continuo.

La mayoría solemos ir de un extremo al otro.

Nos cuesta ser asertivo/as sin ser agresivo/as.

Pero, si es cuestión de cambiar paradigmas sociales, ¡entre todos/as podemos hacerlo!

Precisamente, eso es lo que intentamos hacer en nuestra:

Certificación de Facilitadores

¿En qué consiste?

Es una certificación presencial en Barcelona o Madrid de tres días de duración, dirigida a Educadores, Psicólogos, Coachs y a todas aquellas personas que trabajen con familias y niños y adolescentes,

Basada en el trabajo de las expertas estadounidenses en comunicación entre adultos y niños, Adele Faber y Elaine Mazlish, en la Certificación de Facilitadores te ofrecemos una nueva manera de entender las relaciones y la interacción entre adultos, niños y adolescentes, y de gestionar sus respuestas emocionales para que tanto ello/as como nosotros/as nos comuniquemos de manera empática, respetuosa, afectiva y efectiva.

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¡Hasta pronto!

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