La empatía en el aula

Seguro que os habéis encontrado muchos casos e incluso lo habéis vivido en primera persona, la dificultad que tienen los profesores de conectar con sus alumnos. Muchos maestros adquieren los conocimientos teóricos, pero ninguna práctica en habilidades para manejar un grupo de niños en clase. Este es uno de los temas tratados por Haim G. Ginnot en su libro “Maestro-Alumno: El ambiente emocional para el aprendizaje“. En el que se trata la importancia de la empatía en el aula y la necesidad de los profesores en trabajarla día a día para mejorar la relación con sus alumnos. Pero también para que estos se desarrollen plenamente.

¿Por qué es importante la empatía en las aulas?

Seguro que si os pregunto que me digáis el nombre de un profesor o profesora que os marcó positivamente, os vendrá a la mente aquel maestro o maestra que fue atento, amable y respetuoso contigo y con tus compañeros. Aquellos profesionales de la formación que tienen estas características consiguen mejores resultados de sus estudiantes.

Según Ginott, el maestro que da valor a la empatía no se preocupa por formar la personalidad del estudiante mediante sermones moralizadores que hacen referencia a un futuro distante; antes bien, enfatiza en aquellas situaciones que suceden en el presente de cada alumno, no para juzgarlo ni esperar de él un comportamiento determinado, sino para que se encuentre a sí mismo como un ser humano en proceso de formación, tanto de su conocimiento como de su papel dentro de la sociedad. Son capaces de identificar sus necesidades o sus necesidades y llevar a cabo una actitud empática. Estos son los maestros exitosos.

Para conseguir esta relación entre profesores y alumnos la comunicación respetuosa debe ser la base de su trabajo. Es decir, si un maestro utiliza comentarios destructivos, solo generará respuestas negativas, sin embargo, si el profesor sabe escuchar, los alumnos responderán de forma positiva, ya que se ven partícipes de una conversación con adolescentes agradable, en la que se da importancia a sus sentimientos. Según Ginott, para desarrollar la empatía en los alumnos, es muy importante que el maestro se preocupe en juzgar y en castigar, sino por infundir un espíritu de trabajo.

Relación compañeros y profesores

Se cuenta en el libro de Ginott, la historia de un maestro que tuvo que dar su primera clase en una institución para delincuentes juveniles, cuando entró al salón de clase tropezó y cayó al piso; inmediatamente, los estudiantes estallaron en carcajadas, el maestro, haciendo uso de su sentido común y de su buen carácter, se levantó y les dijo: “Esta es mi primera lección para ustedes: una persona puede caer al suelo y levantarse de nuevo”; todo el auditorio quedó perplejo y seguidamente resonaron los aplausos en el auditorio.

Este es un gran ejemplo para ilustrar que el primer rasgo que debe tener un profesor es el autocontrol. Un maestro debe dar ejemplo a sus alumnos, es decir, no puede pedir a sus alumnos que se callen si se dedica a pegar gritos a pleno pulmón pidiendo silencio, no puede pedir respeto cuando insulta a sus alumnos, debemos tener en cuenta que la violencia genera más violencia. La disciplina siempre debe tratarse con sutileza, es mejor tratar la falta de respeto con un comentario ingenioso y una respuesta calmada que con un insulto. Así enseñarás a tus alumnos cómo deben comportarse en una situación similar.

Cómo ayudar a un niño a empatizar

La empatía es la herramienta que tenemos para poder vivir en sociedad por lo que es fundamental desarrollarla para que los niños se desarrollen plenamente. Hasta ahora hemos tratado cómo debe ser el comportamiento del maestro con sus alumnos para conseguir esa empatía, pero ¿cómo conseguir desarrollar la empatía entre los niños? A continuación, vamos a ver algunas actividades o talleres que se pueden hacer con los niños y desarrollar la empatía en primaria.

1. Teatro

Es una actividad muy efectiva, ya que desarrolla la expresión verbal y corporal, además de ayudar a ponerse en la piel de los demás. Se puede utilizar y desarrollar una pequeña sesión de teatro, para tratar y resolver un pequeño conflicto que se haya producido en clase. 

2. “El juego de las máscaras”

Es una actividad muy sencilla con la que los niños se divierten y son capaces de ponerse en el lugar de sus compañeros. Se puede imprimir la foto de cada niño en para hacer una máscara con ella.  Daremos una máscara a un niño (nunca el mismo al que estamos representando) y le haremos sencillas preguntas que tendrá que responder pensando que es el compañero de la foto que está sujetando. Por ejemplo: ¿cuál es tu color favorito?, ¿qué es lo que más te gusta hacer?, ¿qué te hace sentir triste?, etc. Mediante este ejercicio intentaremos que se pongan en el lugar de sus compañeros y, a la vez, podemos conocernos un poquito más.

3. Escucha a tus alumnos

Como hemos comentado esta es la mejor actividad que puedes desarrollar con tus alumnos. Cuando surja algún conflicto en el aula es muy importante hablarlo entre todos. En primer lugar, debemos hablar de forma individual los niños que han tenido una pelea. Es imprescindible escucharlos a todos para entender las posturas que lo configuran. Cuando nos expliquen lo sucedido debemos mantener una actitud de escucha activa, esta es la mejor forma de comprender las emociones que están sintiendo cada una de las partes.

escuchar al alumno

Una vez hecho esto, podemos trasladar el conflicto al grupo-clase (si lo creemos conveniente) para hablar de ello entre todos. Es una manera de incentivar la comunicación y el diálogo como elementos esenciales para la resolución de conflictos y, de paso, ayudar en el desarrollo de la expresión oral.

Estas son algunas propuestas para fomentar la inteligencia emocional y el valor de la empatía en los niños.

Quiero terminar este artículo parafraseando a Ginott al final de su libro Maestro-Alumno: El Ambiente Emocional para el Aprendizaje, que creo que puede ser de gran inspiración para todos los maestros y ayudarles en su día a día.

“Lo que un buen educador debe hacer es buscar que se impulse una educación más humana en la que no se privilegie únicamente la acumulación mecánica de saberes”

 

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