El Counseling en el enfoque centrado en la persona, de Carl Rogers

Counseling

En 1987, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el Counseling como el método más apropiado de ayuda, de apoyo y de prevención. Y curiosidades del destino, ese mismo año, murió uno de los psicólogos más influyentes de todos los tiempos, Carl Rogers que fue quien introdujo los términos de Counseling y Facilitador en la psicoterapia y en la educación.

Hacia 1940 Carl Rogers se da cuenta de que está desarrollando una mirada muy diferente a la vigente en su época en la psicoterapia y publica su primer libro “Counseling and Psychotherapy”.

Podríamos definir el Counseling  o Facilitación como un acompañamiento a individuos, parejas y grupos que están pasando por momentos de crisis o de desorientación y que tienen problemas personales o profesionales.

El Facilitador o Counselor no sólo acompaña en momentos de crisis a quienes lo piden, sino que acompaña también a las personas o grupos que buscan el desarrollo y crecimiento personal o laboral; para que logren sus objetivos, tomen las decisiones más acordes consigo mismos o resuelvan sus conflictos.

Fundamentos del Enfoque Centrado en la Persona

El Enfoque Centrado en la Persona de Carl Rogers se distingue, porque:

  • Se apoya fundamentalmente en la tendencia de toda persona al crecimiento, la salud y la adaptación.
  • Pone el énfasis más en los elementos emocionales del discurso que en los intelectuales.
  • Concede más importancia a la situación inmediata que al pasado del Clientey.
  • En palabras del propio Rogers, “Destaca que la relación terapéutica es en sí misma una experiencia de crecimiento, no es una preparación para el cambio, es ya cambio”.

El Facilitador acompaña los procesos de vida y de cambio de las personas, es decir, da soporte y brinda presencia con un modo de “Escucha Humanizadora” y unas Intervenciones con consciencia. Es un acompañamiento siempre desde el respeto, sin interpretar a las personas.

Carl Rogers desde la experiencia construye un enfoque revolucionario en orientación y psicoterapia, en el cual establece la “no-directividad” como actitud fundamental y una di concepción de la naturaleza humana muy diferente.  Dos conceptos fundamentales que generaron mucha polémica en su época:

  • La plena confianza en la persona del cliente, como el experto en solucionar sus propios problemas. Y, por tanto, no es un elemento pasivo sino activo
  • El rechazo al papel directivo del Facilitador y el cambio de este a una posición de horizontalidad con respecto al Cliente y evitando colocarse como figura de autoridad

El punto de mira se enfoca en la persona, no en el problema. La meta está en ayudar a la persona a crecer, no en resolver su problema. De esta manera, será el mismo cliente el que podrá resolver su problema actual y los que vengan de una manera más congruente.

Estos mismos conceptos los aplicó en el ámbito educativo. En consecuencia, el papel del educador no es el de experto sino más bien el de Facilitador. Un acompañante, con la idea de poner las condiciones suficientes y necesarias para que los educandos liberen todos sus potenciales.

Si el educador se hace Facilitador y construye un clima cálido de aceptación, y empatiza con los sentimientos de temor o desánimo, contribuirá a favorecer las condiciones de aprendizaje y de cambio.

Es en este clima y, con las tres actitudes básicas, es donde se produce el encuentro. Es aquí donde el Facilitador y el Cliente entran en relación, y será esta relación la que servirá de puente para que el cliente pueda transitar el camino que va desde la interrelación a la intrarelación y así se responsabilice de sus decisiones.

Y donde el cliente será capaz de dotar de un nuevo significado a las experiencias vividas en su pasado y así afrontar su presente de manera más libre.

Estas tres actitudes básicas que Rogers consideraba  necesarias y suficientes para que el cliente pueda explorarse a sí mismo, conocerse y cambiar la idea que tiene de sí mismo (si esta le dificulta la vida)  e incluso, sea capaz de revertir de la patología.

Es imprescindible que el Facilitador cultive estas 3 actitudes básicas en su vida y que ponga en práctica en sus acompañamientos profesionales para que las sesiones lleguen a un resultado útil para el cliente. Estas actitudes son;

  • Congruencia, Coherencia o Autenticidad con uno mismo, es decir, que lo que pienso, digo, hago y siento esté todo alineado. Lo cual nos hace sentir Bienestar y Paz interna.
  • Comprensión Empática, o lo que es lo mismo, escuchar para captar el marco de referencia desde el cual el otro nos habla (sus pensamientos, sus valores, sus necesidades, sus sentimientos) y sin salirnos de su mundo interno poder responderle.

 La escucha activa, que sirve para que el cliente vea que entendemos sus problemas y preocupaciones.

“Escuchar para comprender no para responder” Carl Rogers

  • Aquí entra en juego la Aceptación Incondicional Positiva, que tiene que ver con aceptar al otro en su esencia, sin confundirlo con sus conductas y sin emitir juicios ni atacar su carácter.

Para Rogers las personas nacemos con una tendencia actualizante y realizadora que es una motivación innata que tenemos todos los seres vivos para realizarnos lo mejor de nosotros mismos.

Si los adultos de referencia tienen cuidado de no obstaculizar esta tendencia actualizante en la infancia, la persona se convertirá en un ser humano completo y adaptado: que mantiene una gran curiosidad por  las experiencias nuevas, con capacidad de reflexión, espontáneo y que siente estima por él y por los demás.

Sin embargo si se obstaculiza esta tendencia se convertirá en un ser humano sesgado e inadaptado con rasgos que serán lo opuesto: receloso de lo nuevo, rígido y que siente desprecio por sí mismo y  por los demás.

El counseling  o Facilitación es la manera de acompañar a las personas y escucharlas de modo que obstaculicemos lo menos posible su trabajo de autoconocimiento interno, sin interpretaciones ni juicios.

Es una manera de resolver los conflictos de una forma más rápida que otro tipo de intervenciones y siendo modelos con las herramientas necesarias para que el mismo cliente encuentre sus propias soluciones a sus propios problemas.

El Counseling o Facilitación surge dentro del movimiento del Humanismo como reacción a las psicoterapias de la época, Psicoanálisis y Conductismo.  Como su nombre indica el Humanismo pone al ser humano y la dignidad de las personas en el centro de su interés.

El Humanismo incorpora del existencialismo una concepción del ser humano como un ser libre, capaz de perseguir sus sueños en la vida, con capacidad para elegir su destino y por ende responsable de sus propias elecciones.

Deja un comentario